Tal como había indicado en el post anterior los detractores de las licencias privativas de programas manifiestan que cuando compramos un determinado programa (nosotros como los “usuarios finales”) en el fondo lo que hacemos es solo adquirir el derecho, limitado inclusive, de uso de ese programa, pero el dueño sigue siendo el productor propietario. Con respecto a esto último podemos realizar una pequeña reflexión en torno a que muchas actividades de nuestra vida cotidiana dependen en gran medida las tecnologías de la información y de lo que permite su funcionamiento el software que “conforma la estructura de la comunicación y la información en una sociedad post-industrial cuyo mayor factor de producción es el conocimiento, define como podemos trabajar, comunicarnos, divertirnos o relacionarnos con nuestros vecinos o parientes” frente a esto entonces cabe la pregunta: ¿por qué dejar la tecnología en manos de intereses comerciales?, ¿no sería mejor socializar los software que utilizamos a diario?.
Los defensores de estas proposiciones sostienen que sus planteamientos van más allá de la superioridad del software libre frente al privativo (en cuanto a calidad, seguridad eficiencia y menos coste) muchos desarrolladores como Richard Stallman defienden lo que denominan una superioridad ética, social y política que estaría intrínseca en la democratización del acceso y goce de los programas tecnológicos.
Para desarrollar un poco más los planteamientos anteriores pensemos que un programa al ser desarrollado por una comunidad de aficionados y programadores, todos voluntarios que trabajan colaborativamente sin intereses comerciales inmediatos se proponen como principal objetivo mejorar el producto, buscar errores y hacerlo más amigable, seguro, intuitivo y sumarle más aplicaciones y utilidades. Como resultado tenemos que el producto original se ha transformado en un servicio a disposición de una mayoría, un bien común utilizable a nivel local y que eventualmente podría ayudar a promover la industria local.
No hay comentarios:
Publicar un comentario