jueves, agosto 04, 2011

Software Educativo

Algunos autores como Graham Atwell indican que el software libre  va de la mano con la innovación educativa debido al bajo costo que requiere iniciar un proyecto. Este proyecto por lo general se inicia por una iniciativa personal o un grupo de entusiastas que se proponen entregar una solución tecnológica  a un problema determinado o por simple entretención.
Atwell indica que bajo la modalidad de libre y cooperativo es factible “construir” una nueva plataforma sobre otros proyectos y explorar sus aplicaciones educativas, por ejemplo es muy factible que se  integren herramientas que originalmente no fueron diseñados con propósitos educativos, como blogs y wikis.
Un buen ejemplo de lo anteriormente descrito en la  herramienta MOODLE. 




Moodle fue creado por Martin Dougiamas de la Curtin University (Australia) quién diseño la plataforma inspirado en las ideas de la corriente constructivista y ha logrado expandirse a nivel mundial teniendo como principal característica el aprendizaje colaborativo,  



Filosofía del Free Software y la Conexión con el Ámbito Educativo

Richard Stallman se adhiere a esta “filosofía” colaborativa, descrita en post anteriores, para plantear que una de las principales beneficiadas del desarrollo de software libre puede ser la educación. Las dos razones son
también válidas para la educación Pero hay razones netamente “educativas”.

1.- La primera es que el software libre se puede copiar y redistribuir a precio de coste. La Administración educativa puede dotar de software a todos sus centros docentes a muy bajo precio y dedicar los recursos ahorrados a otros temas necesarios para la educación: más ordenadores, formación del profesorado, desarrollo de software libre educativo, etc. En los países menos desarrollados, el software libre puede ayudar a dotar de infraestructura tecnológica a sus escuelas y a paliar la “brecha digital” con el mundo desarrollado. Los vendedores de software privativo, que saben de la importancia de la educación para sus futuras ventas, pueden ofrecer software a muy bajo coste o gratuito a las escuelas. Pero se trata en realidad de una estrategia comercial para captar futuros
clientes y para formarlo en sus productos a costa del erario público. Es una simple trampa.

2. La escuela ha de enseñar a los estudiantes valores y estilos de vida que beneficien a toda la sociedad. La escuela ha de promover el uso de software libre por la misma razón que promueve el reciclaje: porque nos beneficia a todos. Si los estudiantes usan el software libre y aprenden que es mejor que el privativo, cuando sean adultos seguirán usando el software libre. Eso permitirá a la sociedad liberarse de los abusos y del control de las multinacionales que controlan el software privativo.

3. El software libre favorece que los estudiantes aprendan cómo funcionan los ordenadores y el propio software. Los futuros programadores se inician en la programación durante la adolescencia. Es una etapa clave en la que necesitan buenos modelos y ejemplos para modificar, copiar y “jugar” con ellos. Necesitan desafíos. El software libre, al permitir el acceso al código fuente del programa, les facilita enormemente el aprendizaje.

El software privativo es una “caja negra” que no aporta nada para satisfacer su curiosidad y sus ansias de saber. El mensaje que les envía el software privativo es “el conocimiento es una mercancía, lo que quieres saber es un secreto comercial, aprender está prohibido por la ley”. El software privativo mantiene a la gente alejada del conocimiento, sacraliza la tecnología y contribuye interesadamente a la ignorancia tecnológica que tan buenos resultados económicos les proporciona a las empresas que lo comercializan.

4. Pero, aunque muchos adolescentes no sientan curiosidad por cómo están hechos los programas de ordenador, hay valores generales que persigue la educación que están en claro conflicto con el mensaje que transmite el software privativo. Las escuelas deben enseñar hechos, conceptos, principios y procedimientos, pero también valores. La misión de la escuela es enseñar a las personas a ser buenos ciudadanos, a cooperar con los demás, a ser solidarios. Esta es la base de la sociedad. En informática, cooperar significa, entre otras cosas, compartir software, poder hacer copias a todos los compañeros de clase, llevarse a casa el software que se usa en la escuela. Y todo eso, con el software privativo es un delito.

5. Finalmente, enseñar a los estudiantes a usar software libre y a participar en la comunidad de usuarios/desarrolladores de software libre es una lección cívica llevada a la práctica. También enseña a los estudiantes que el ideal es el modelo de servicio público y la solidaridad, no el modelo del beneficio a cualquier precio de los magnates. Todos los niveles pueden y deben usar software libre (Stallman, 2003).

"El software libre" de Las TIC en un CLIC

Un poco más del Software Libre...

Tal como había indicado en el post anterior los detractores de las licencias privativas de programas manifiestan que cuando compramos un determinado programa (nosotros como los “usuarios finales”) en el fondo lo que hacemos es solo adquirir el derecho, limitado inclusive, de uso de ese programa, pero el dueño sigue siendo el productor propietario. Con respecto a esto último podemos realizar una pequeña reflexión en torno a que muchas actividades de nuestra vida cotidiana dependen en gran medida las tecnologías de la información y de lo que permite su funcionamiento el software que “conforma la estructura de la comunicación y la información en una sociedad post-industrial cuyo mayor factor de   producción es el conocimiento, define como podemos trabajar, comunicarnos, divertirnos o relacionarnos con nuestros vecinos o parientes” frente a esto entonces cabe la pregunta: ¿por qué dejar la tecnología en manos de intereses comerciales?, ¿no sería mejor socializar los software que utilizamos a diario?.
Los defensores de estas proposiciones sostienen que sus planteamientos van más allá de la superioridad del software  libre frente al privativo (en cuanto a calidad, seguridad eficiencia y menos coste) muchos desarrolladores como Richard Stallman defienden lo que denominan una superioridad ética, social y política que estaría intrínseca en la democratización del acceso  y goce de los programas tecnológicos.
Para desarrollar un poco más los planteamientos anteriores pensemos que un programa al ser desarrollado por una comunidad de aficionados y programadores, todos voluntarios que trabajan colaborativamente sin intereses comerciales inmediatos se proponen como principal objetivo mejorar el producto, buscar errores y hacerlo más amigable, seguro, intuitivo y sumarle más aplicaciones y utilidades. Como resultado tenemos que el producto original se ha transformado en un servicio a disposición de una mayoría, un bien común utilizable a nivel local y que eventualmente podría ayudar a promover la industria local.